El coche de Blanca Fernández Ochoa estaba ya en el párking el día 25

Blanca Fernández Ochoa desapareció de forma voluntaria, pero persiste la incógnita de si después sufrió un accidente o bien tomó otra decisión. Su búsqueda tiene ahora mismo dos frentes, con un despliegue insólito de medios dados los días transcurridos y lo que han logrado averiguar los investigadores. La Policía Nacional se encarga de la investigación pura y dura y la Guardia Civil coordina el complejo dispositivo de rastreo. La desaparición trascendió cuando el sábado 31 la Policía escribió un tuit informativo en el que explicaba que se la había visto por última vez el día 23 y que viajaba en su Mercedes Clase A de color negro, matrícula 0213 CKD. Esa es la información que había proporcionado Olivia, la hija de Blanca, que se puso en contacto con la Guardia Civil para mostrarles su inquietud porque no la localizaba. Se había dejado el móvil en la casa de Aravaca donde ahora vivía con su hermana Lola, y además no estaba atravesando un buen momento. La denuncia como tal se presentó en el cuartel de Las Rozas el día 29, jueves, y se remitió a la comisaría de Policía de Moncloa-Aravaca al día siguiente. En las últimas horas, los investigadores han podido reconstruir algunos de los últimos movimientos de la esquiadora. El 24 por la mañana sábado, cuando ya los suyos la creían desaparecida -les dijo que iba a recorrer la zona norte unos días-, su coche pasó una hora (entre la una y las dos de la tarde) en el aparcamiento del Hipercor de Pozuelo de Alarcón. Allí, en la charcutería del centro comercial, compró solo queso, una pequeña cantidad, que pagó en efectivo. La Policía ha solicitado las imágenes de las cámaras de seguridad del supermercado y los tickets de compra para saber con certeza si su plan era pasar varios días en el monte. Después no hay noticia de que alguien la volviera a ver. Este domingo, día 1, cuando ya se sabía que se la buscaba, un aficionado a correr llamó a la Policía y aportó un dato fundamental al que los investigadores dan total credibilidad. El domingo 25, es decir, menos de 24 horas después del paso de Blanca por el Hipercor, este deportista acudió como hace habitualmente a esa zona. Aparcó su coche en el estacionamiento al aire libre de Las Dehesas de Cercedilla. Eran alrededor de las seis de la mañana. Solo había otro coche, además del suyo: él asegura que era el Mercedes de Blanca Fernández. Se fijó porque a esa hora tan temprana no suele haber ningún vehículo más. Solo ese coche a las seis
«Cuando hay muchos coches es fácil confundir o creer que has visto un determinado turismo, pero si solo hay uno es lógico que te fijes», explican los expertos a ABC. No es la única información que ha recibido la Policía. Otros senderistas aseguraron lo contrario, que el vehículo no estaba allí, e incluso la Policía Local ha indicado que pasan frecuentemente por la zona y no lo vieron. Los investigadores optan por creer al corredor del domingo. No solo porque su testimonio es muy concreto, sino también por el análisis de Policía Científica. Este domingo, Luis, otro de los hermanos de Blanca recibió una llamada en la que le avisaron de que el coche de la deportista estaba en ese aparcamiento. Y allí lo encontraron, cerrado con llave y sin ningún signo de violencia. Las salpicaduras de barro de las ruedas son un indicio claro, según la Policía Científica, de que el Mercedes estaba allí cuando se produjo la enorme tormenta del lunes 26. «No se aprecia salida de ese coche, ha permanecido en la misma posición que cuando llovió y se embarró todo», señalan las fuentes consultadas. Antes de ese aparcamiento hay un control de acceso de vehículos, pero no capta matrículas, solo el número de coches que entran hasta que se llena, de forma que ese control no sirve para saber qué día llegó. Con estos datos, más los dos días de búsqueda (el primero por las rutas que solía hacer Blanca y el segundo por doce rutas peinadas por 400 personas y todo tipo de medios policiales), el pesimismo cunde. Así lo manifestó el portavoz de la familia, su cuñado, Adrián Federighi. «La búsqueda ha sido infructuosa y no hay pistas que nos permitan ser optimistas», indicó desolado. Tras explicar que «hoy era un día muy bueno porque ha acudido mucha gente al rastreo, van pasando las horas y todo sigue igual. No está siendo tan buen día», dijo. En la búsqueda han estado presentes «al pie del cañón» sobrinos, tíos, primos, familiares y amigos de la medallista. «Ella es muy fuerte, preparada, atlética y tiene víveres y agua. Si hay una esperancita, la que tenemos es que, esté bien o esté mal, Blanca esté viva», concluyó.
Fuente de la noticia ABC

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