El Baskonia, campeón excepcional de la ACB

Los gritos de los jugadores del Baskonia resonaron más que nunca cuando la bocina señaló el final del partido. El silencio de la grada amplificó la alegría contenida del conjunto vasco, campeón de esta liga ACBexcepcional tras vencer al Barcelona en un duelo eléctrico que se decidió en el último minuto. Ahí, la pillería de Vildoza superó a la puntería de Higgins, que en ausencia de Mirotic (eliminado por faltas), falló el triple decisivo que le hubiera dado el título a los azulgranas. Era un día de fiesta en la ACB, pero no lo reflejaba así la grada, huérfana de aficionados por culpa de la pandemia. Aun así, había satisfacción entre bambalinas, pues de alguna manera la canasta había vencido al virus. Hubiera o no público, era una final y eso aseguraba la tensión en la pista. Más aún, si en los banquillos hay dos gurús de la vieja escuela como Ivanovic y Pesic, amantes de la defensa por encima de cualquier otro aspecto del juego. Quizá por eso, el encuentro se convirtió en una batalla desde el inicio, en la que la mezcla de nervios e intensidad provocó numerosas pérdidas. En ese arranque se impuso la fe del Baskonia, que asido al acierto de Shields atrapó una ventaja inesperada (9-15, min. 7). La reacción llevó el nombre de Heurtel, genial en la dirección y acertadísimo en el lanzamiento. Su puesta en escena en la final lanzó al Barcelona, que ahogó a su rival y fabricó un parcial de 17-2 que encendió las alarmas en el banquillo vasco (26-17, min. 14). Esos siete minutos sin anotar hicieron que Ivanovic volviera a su idea inicial, con Henry al mando de las operaciones. La defensa del francés es pegadiza y con él en pista el Baskonia volvió a ser una roca. Cada rebote se convirtió en una batalla y en esa superioridad empezó a recortar las diferencias el equipo vasco (31-27, min. 17). Aguantaba el Barcelona desde el perímetro, con un Kuric imperial que anotó ocho puntos en ese tramo final de cuarto (39-33). Como había hecho en los últimos partidos, la salida del vestuario del Baskonia fue magnífica. Con una defensa insuperable para su rival y sin miedo a mirar el aro. Vildoza (MVP de la final) asumió la responsabilidad exterior y los de Ivanovic volvieron a recuperar la delantera (43-47, min. 26). Cuatro puntos que, visto lo visto, parecían un tesoro. Fue otra vez Heurtel el que rescató al Barça. Su entrada revitalizó al equipo, que apenas había anotado dos canastas desde el descanso. Tras una lesión complicada, el francés ha vuelto a demostrar en esta fase final que es un base imprescindible. No solo por su capacidad para dirigir el ataque, sino por su propia incidencia en el mismo. Letal con espacios, como demostró ayer. Un triple suyo volvía a teñir el choque de azulgrana, aunque para entonces el partido era ya un intercambio de golpes vibrante. Una final magnífica que tuvo un epílogo precioso para esta temporada atípica. Fallo de Higgins
Los dos equipos entraron empatados en el último cuarto. Un año, reducido a diez minutos. El título tan cerca y tan lejos a la vez. Por entonces, Heurtel era ya el líder auténtico del Barça ante el gris partido de Mirotic, eliminado a cinco minutos del final con apenas ocho puntos en su casillero. Sin el montenegrino, la tarea se le complicó a los azulgranas, presos de los nervios y precipitados en ataque. De esas dudas se aprovechó el Baskonia, mecido en los brazos de Vildoza e impulsado por el primer triple de Shengelia, visiblemente lesionado durante todo el partido, pero efectivo a la hora de la verdad (64-64, min. 37). Un triple del joven Polonara, inédito hasta entonces, puso tres arriba al Baskonia. Quedaban tres minutos, pero cada canasta costaba ya un mundo. De hecho, el empate del Barcelona llegó desde la línea de tiros libres. Le quedaron diez segundos al equipo vasco y la pizarra de Ivanovic tomó protagonismo para convertirse en canasta gracias a la pillería de Vildoza. La canasta iba a resultar decisiva, pues el posterior triple de Higgins se estrelló contra el aro y convirtió al Baskonia en un campeón excepcional en Valencia, donde los vascos sumaron su cuarto título en mitad de un ambiente gélido que los propios jugadores se encargaron de caldear.
Fuente de la noticia ABC

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