El Barça se harta de Dembélé

Estaba llamado a ser el nuevo Neymar. El Barcelona no dudo en desembolsar 105 millones fijos más otros 45 en diferentes variables por Dembélé, convirtiéndole en el segundo fichaje más caro de la historia del club catalán tras Coutinho. No obstante, los resultados ofrecidos por el atacante galo no se ajustan a las expectativas azulgranas y no por el fútbol que destilan las botas del exjugador del Dortmund, sino por las causas que impiden que éste pueda relucir. La última lesión del francés ha colmado la paciencia de Barcelona. Y no tanto por la desazón que provoca su frágil musculatura de cristal sino por las causas que le llevan a romperse con tanta facilidad, lo que denota una falta de madurez imperdonable para un futbolista de elite. Cuando parecía que había puesto cierto orden a su vida y que había retomado las buenas costumbres alimenticias ha vuelto a producirse un capítulo que levanta ciertas sospechas sobre su indomable carácter. El ascendente de Griezmann, que parecía haberle reconducido por el buen camino e integrado al vestuario, ha sido un espejismo que ha generado cierto desasosiego en la planta noble de Arístides Maillol. Viaje a Senegal
«La cabra tira al monte» es la frase con la que han ilustrado a ABC desde el seno del club azulgrana lo acontecido este fin de semana y las causas de la lesión de Dembélé, que le mantendrá cinco semanas de baja por una rotura fibrilar en el bíceps femoral de la pierna izquierda producida durante el partido ante el Athletic en San Mamés. Un contratiempo que podría haberse evitado si el jugador hubiera advertido que sentía molestias ya durante el calentamiento del mencionado encuentro de este pasado viernes. Dembélé no solo no dijo nada sino que disputó los noventa minutos del partido. Durante el choque se iba tocando la parte afectada, por lo que en el descanso, el doctor del equipo, Xavier Yanguas, se interesó por su estado. El francés le restó importancia pero siguió sintiendo molestias y al término del encuentro le aseguró al galeno que debía tratarse de las habituales rampas musculares. Por precaución, Yanguas le sugirió que, dado su historial muscular, se sometiera a unas pruebas médicas al llegar a la Ciudad Condal para evaluar el estado de su muslo y prevenir contratiempos posteriores. El extremo le aseguró que si empeoraba le llamaría. Dembélé no acudió a revisión. En cambio se marchó a Senegal aprovechando los dos días de fiesta que había concedido Valverde. De hecho, el extremo, tras llegar el viernes a las dos de la madrugada a la Ciudad Condal, regresó al aeropuerto de El Prat sobre las diez para marcharse con su hermano al país africano. Mientras le esperaba en la terminal de vuelos privados, durmió durante cinco horas en un sofá. El extremo francés se presentó en el entrenamiento vespertino del lunes sin informar del dolor que aún padecía en su pierna y en cuanto empezaron los rondos tuvo que parar. El ecógrafo detectó una rotura muscular de 4 centímetros, provocando el lógico malestar en los servicios médicos y el monumental enfado en el cuerpo técnico. La decisión de Dembélé ha encendido a la masa social azulgrana, a la que tampoco ha sentado bien que Luis Suárez se marchara a disfrutar de dos días de fiesta a Tánger tras lesionarse en San Mamés. El aficionado culé aún no ha olvidado que el uruguayo decidiera operarse de la rodilla tras caer eliminados de la Champions para poder disputar la Copa América, sacrificando de esa manera la final de la Copa del Rey.
Fuente de la noticia ABC

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *