Dick Dale, la leyenda zurda de la música surf

La burda tradición dirá que se fue «el de la canción de Pulp Fiction», pero la historia hablará de él como una leyenda de la música surf. Nacido en Monsour (Boston) en mayo de 1937, Dick Dale fue uno de los principales exponentes de un estilo asociado a las décadas de los 50 y 60 que luego vivió un «revival» desde los años 90 con un suceso singular que luego relataremos. Dale era descendiente de una familia de inmigrantes polacos y libaneses que se estableció en la fría ciudad de Boston y que cuando el chico se convirtió en adolescente se mudó al sur de la soleada California. Allí logró conjugar sus dos pasiones: el surf y la música.

Con el tiempo desarrollaría un estilo asociado a la tabla y las olas, una forma de elaborar instrumentales realmente peculiares y agresivos. Era zurdo, pero nunca cambió las cuerdas de la guitarra. Tocaba los graves con las cuerdas de abajo y los agudos con las de arriba. Como hace ahora Doyle Bramhall. Y llegaría a ser una gran influencia de gente como Jimi Hendrix, Beach Boys, Van Halen y en general todas las bandas asociadas a la música surf.

La historia de Dale es toda una metáfora del arte y los artistas de este tiempo. Es un inmigrante que descubre un mundo nuevo gracias a su talento. Un autodidacta que desarrolla una forma especial de comunicarse con la guitarra. Obtiene una extraordinaria notoriedad durante una década para luego caer en el profundo olvido. Y de pronto ocurre un suceso inesperado, generalmente con un alto componente de azar, que le sitúa de nuevo en el mapa y le devuelve la gloria perdida.

El suceso azaroso del que estamos hablando es «Pulp Fiction», la corrosiva y sensacional película que Quentin Tarantino presentó en 1994. El cineasta eligió la vertiginosa composición de Dale «Misirlou» y aquello fue un bombazo. Qué extraordinario tema. Sonaba esa guitarra brutal, esa trompeta en el puente y luego de vuelta a ese tremendo riff, esta vez con agudos. «Tener ”Misirlou” para la escena de apertura es muy intenso. La música dice que estás viendo una película épica», dijo el cineasta. La banda sonora de la película se vendió como rosquillas y aquel fue el canto del cisne de Dale, que recuperó toda la popularidad perdida, o incluso más, y comenzó a aparecer en las listas de 100 mejores guitarristas de todos los tiempos.

Ya desde 1966, cuando se le diagnosticó un cáncer, Dtuvo numerosos problemas de salud, pero los fue sorteando hasta llegar a hoy, cuando solamente queda recordarle como una de las grandes leyendas de la música surf y la guitarra.

Fuente de la noticia La Razón

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