Desjoyeaux ya es leyenda

Después de mi bautizo en la edición anterior y el flechazo que se produjo desde ese momento entre la regata y mi persona, me marcho a la salida de la regata en mi coche desde el Puerto de Santa Maria hasta la localidad francesa de Le Sables d’Olonne, total 3.770 kilómetros entre la ida y la vuelta. Pero me lo planteo en plan cómodo, primera parada, Parador de Lerma, segunda Parador de Hondarribia, donde se incorpora una gran y querida amiga ya triste y prematuramente desaparecida, Rosa Salleras, que aparte de acompañarme me va a ayudar con los idiomas ya que Rosa ha navegado como tripulante y cocinera en muchísimos barcos de vela clásica de la serie Big Boat, el ultimo el Jessica de Jaime Botín. Desde estas líneas mi más sincero y cariñoso homenaje a su memoria. Tras pasar por la Isla de Re y establecernos en Le Sables comenzamos unos intensos 10 días de un enriquecedor trabajo, ya que el suplemento mensual de ABC de la Vela, iba a cubrir la crónica de la regata durante los casi 4 meses que dura la misma, siendo el primer periódico generalista de España en hacerlo. También me vino a ayudar otro de los grandes de la vela pesada española, Álvaro Basterra que aprovecho la participación de Unai Basurko en la regata para venirse hasta Le Sables y estar con nosotros. En esta edición como citaba anteriormente participaba el tercer español en hacerlo, tras el gran Jose Luis de Ugarte y Buby Sanso. Basurko competía con un veterano Imoca 60 al que bautizaron como Pakea Bizcaya, patrocinado por el Gobierno Vasco, pero de una manera un tanto misteriosa, sin transparencia alguna, pero el capricho de Unai se financiaba con los dineros de todos los vascos, eso si con una serie de camuflajes para tapar la procedencia de los fondos, como el cuidado de los océanos, la típica escuela taller, etc., etc. Me daba mucha pena ver a Unai en su faceta política ya que tanto a su padre, todo un señor de la mar, como a él lo conocía de hacía muchos años y yo no entendía nada como estaba tan politizado el proyecto. Desplazaron a Francia a toda una legión de amigos, abertzales incluidos, y de periodistas tanto de la TV autonómica y otros medios escritos como El Correo.<iframe width=”510″ height=”400″ src=”https://www.youtube.com/embed/8-CplyUDJhg” frameborder=”0″ allow=”accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture” allowfullscreen></iframe> El jefe del proyecto de Unai era su hermano un aprendiz de todo que figuraba como maestro de todos metiendo una y otra vez la pata en cada actuación que protagonizaba, desde el principio me puso la proa, por una pregunta que le hice a Basurko en una rueda de prensa. Mi pecado fue preguntar porque no llevaba la bandera española en la popa de su barco como toda la flota que portaba la bandera de su país, y si figuraba la ikurriña. Se lo argumente, sigue indo el modelo del barco del bretón, Desjoyeaux, con una enorme bandera bretona en su sitio y otra no menos grande bandera francesa en su popa, le comente porque no hacía lo mismo y se dejaba de politiqueos de tres al cuarto, cuando allí lo que se venía es a competir y a navegar. Se armó la marimorena, me tacharon de todo y por supuesto me boicotearon de cualquier información periodística y de cualquier de los actos que organizaron en un “choco” que montaron ex profeso en el village de la regata. Solo el enviado de El Correo (lapsus de memoria que me hace no recordar su nombre) me ayudo y me paso toda la información que necesitaba. Lo de Unai y su Pakea Bizcaya se venía venir y fue un fiasco monumental, ya que se retiró a mitad de camino entre Finisterre y Cabo de Buena Esperanza, aduciendo problemas con el timón, pero las razones fueron otras, pero por respeto a los grandes patrones de la vela pesada española me las guardo como hice en su momento. La regata había alcanzado una madurez increíble y se había convertido en uno de los tres principales eventos deportivos franceses, llegando a ocupar en audiencias durante su disputa el segundo lugar tras el rugby y por delante del futbol. La información mediática de la regata, era tal que la había catapultado a la cima del patrocinio deportivo, donde las grandes y pequeñas empresas con barcos participando bajo sus marcas y productos, habían encontrado el filón que necesitaban para promocionarse, igualito que aquí en España.<iframe width=”510″ height=”400″ src=”https://www.youtube.com/embed/EvCMe-aYgaw” frameborder=”0″ allow=”accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture” allowfullscreen></iframe> La sexta edición de la regata, había sido bautizada en los medios franceses como la Regata del Siglo, con 30 barcos participando, nuevo record de participación, y con 13 de los mismos de otras nacionalidades. Entre los patrones franceses, Vicent Riou y Michel Desjoyeaux, intentaban repetir triunfo por segunda vez. Como es casi habitual, el Golfo de Vizcaya mostro sus garras a una flota que de inmediato empezó a mandar comunicados a la organización con averías y problemas en los barcos. A los dos días el parte de baja de abre con Kito de Pavant (La Vaca que ríe) y el británico Alex Thomson (Hugo Boss) que fiel a su fama de “gafe” se retiran. Hugo Boss cuando navegaba hasta la salida en Le Sables d’Olonne, sufrió una encontronazo con un pesquero que dejo al barco bastante maltrecho, tras una dura y complicada reparación pudo tomar la salida pero el primer encuentro serio con la mar y el viento no lo supero obligando a retirarse y con él su patrocinador Hugo Boss que había fidelizado gran parte de su campaña de navidad en el barco y en su participación en la Vendée Globe. Tanto Pavant (La Vaca que Ríe) como Bestaven (Aquarelle) desarbolaron. Marc Thiercelin (DCNS) desarbola pero vuelve al puerto a intentar reparar para continuar en regata, pero no lo consigue. Otros cinco patrones más vuelven a Le Sables d’Olonne a reparar diversas averías, entre ellos Michel Desjoyeaux (Foncia). Hay que señalar que para entrar y salir por el angosto y ya mítico canal de entrada en Le Sables, hay que hacerlo con marea llena por cuestiones de calado. Desjoyeaux, parte con 41 horas de retraso respecto a la hora de salida, había perdido 2 días con respecto a sus rivales que continuaban en regata. Mientras en la cabeza de la regata, en el cruce de los Doldrums, Loick Peyron (Gitana 8) era el líder con un grupo de perseguidores muy cercanos en distancia en el que se encontraban Sébastien Josse (BT), Jean Pierre Dick (Paprec Virbac), Armel Le Cléac’h (Brit Air), Vicent Riou (PRB) y Yann Eliés (Generali). Las tácticas para bordear el anticiclón de Santa Helena, comenzó a dispersar a la flota que hasta entonces se había mantenido muy compacta sin grandes diferencias de millas. Antes de afrontar los 40 rugientes Josse tomo la delantera por delante de Peyron pero sin demasiada ventaja. La navegación por el Océano Austral fue dura con mucho viento, grandes olas, en estas circunstancias el dúo de cabeza, con Peyron de nuevo al frente, empieza a abrir una brecha importante con sus perseguidores. Pero el golpe de efecto lo estaba protagonizando Desjoyeaux que tras perder 41 horas se encontraba a tan solo 100 millas por detrás del líder y era el que más rápido navegaba y más millas recortaba.<iframe width=”510″ height=”400″ src=”https://www.youtube.com/embed/vDzKSdL7KSg” frameborder=”0″ allow=”accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture” allowfullscreen></iframe> Pero pronto las duras condiciones del Gran Sur empezaron a pasar factura a sus protagonistas, Peyron y Mike Golding (Ecover) se reirán hacia Australia con aparejos de fortuna ya que han perdido sus mástiles. Antes de la salida los expertos comentaban que había un cambio radical en las arboladuras, a los mástiles con los tradicionales outrigers, habían dejado paso a los mástiles con crucetas en algunos de los barcos nuevos, lo que sin lugar a dudas era una de las novedades técnicas más importantes en esta edición. Y de inmediato la pregunta del millón ¿aguantara los nuevos mástiles las duras condiciones del océano austral?, la respuesta a estas alturas de la regata era clara de momento perdían los nuevos modelos sobre los tradicionales. El parte de bajas, continuaba, quien no recuerda la mítica foto del barco del suizo Bernard Stamm (Cheminées Poujoulat) varado en la playa de las Islas Kerguelens, rodeado de focas. Su compatriota Domique Wavre reportaba problemas con su quilla. Pero el gran golpe de efecto de la 6ª edición de la regata llego el 18 de diciembre, Yann Eliés con su Seguros Generali, navegaba en el grupo de cabeza, pero durante un maniobra bajo esas duras condiciones le provocaron una caída en la que se rompe el fémur y la pelvis, cuando se encontraba a 800 millas al sur de Australia. Marc Guillemot (Safram), en unas condiciones de metéo durísimas se dirige hacia su posición para prestarle ayuda mientras que la armada Australiana pone en marcha un dispositivo para rescatar al navegante francés que se había podido refugiar en la cabina y con las indicaciones vía radio del médico de la regata, inyectarse calmantes y analgésicos que calmaran el dolor, a los 2 días se produjo la evacuación, tras abandonar el barco y ser trasladado al de la marina australiana, donde en una primera intervención le redujeron las roturas y tras otras más operaciones y una larga recuperación, Yann Eliés continua navegando y tomando parte en regatas. El incidente genero una enorme cantidad de noticias tanto en radio, como en prensa y televisión, obteniendo una cobertura mediática sin precedentes para satisfacción del patrocinador Seguros Generali. Marc Guillemot continúo en regata tras estar dos días al lado de Eliés. Navegando ya por el océano Pacifico, con unas duras condiciones, Michel Desjoyeaux, se había colocado en cabeza de la flota mostrándose intratable, Sébastien Josse se tuvo que retirar al volcar el barco y tener unas importantes averías imposibles de solucionar. En ese momento de los 30 barcos salidos solo permanecían en regata 16, entre ellos las dos únicas mujeres inscritas, las británicas Dee Caffari (Aviva) y Samantha Davies (Roxy) que hasta el momento habían superado brillantemente el reto y los temporales. En la cabeza de la regata solo Roland Jourdain (Veolia Environnement) y Jean Le Cam (VM Materiaux) aguantan. El 31 de diciembre -vaya mes-, Jean-Pierre Dick colisiona contra un globber y tiene que abandonar. A los 56 días de regata, Desjoyeaux a pesar de salir dos días más tarde, dobla Cabo de Hornos y emprende la navegación final por el Atlántico Sur en primera posición, con 2 horas de ventaja sobre Jourdain. Le Cam hasta ese momento el tercero en discordia, vuelca a 200 millas del Cabo de Hornos, al no haber noticias del patrón, los barcos de Armel Le Cléac’h y Vicent Riou ponen rumbo hacia el barco volcado, el primero en llegar es Riou, y comprueba que Le Cam está a bordo del barco que ha perdido su quilla y está volcado con el casco hacia el cielo, Riou maniobra y consigue subirlo a bordo de su PRB, pero en esa maniobra daño su barco, teniendo que retirarse hacia una base de la armada chilena, tras intentar repararlo tal como dice el reglamento de la regata y ante la imposibilidad de hacerlo se ve obligado a retirarse, pero en una decisión histórica el jurado de la regata le re-clasifica en tercera posición ex-equo con el que consiga el tercer escalón del podio. Tras algunos problemas en las opciones tácticas para abordar el anticiclón de Santa Helena, Desjoyeaux resiste en cabeza los ataques de un inspirado Jourdain, que ve como el sistema de bombeado de la quilla pendular deja de funcionar obligándole a retirarse cuando se cumplía el día 81 de regata. Ya sin rivales el camino hacia la llegada en Le Sables d’Olonne para Desjoyeaux es fácil, y el Macif cruza la línea de llegada a los 84 días, 3 horas, 9 minutos y 8 segundos, estableciendo un nuevo record en la historia de la regata, al emplear 3 días menos que Riou en la edición anterior. Desjoyeaux navego un total de 28.303 millas a un fantástico promedio de 14 nudos. El segundo puesto fue para el Brit Air de Armel Le Cléac’h, El Safran de Marc Guillemot, fue tercero, ex-equo con Vicent Riou; mientras que las dos únicas mujeres clasificaron en 5ª posición el Roxy de Samantha Davies y en la 7ª lo hizo Dee Caffari con su Aviva. El último clasificado fue el austriaco Norbert Sedlacek que empleo 126 días en completar la vuelta al mundo sin escalas y sin asistencias o lo que es lo mismo la Vendée Globe, en una de sus ediciones más duras con tan solo 11 barcos clasificados, 1 reclasificado y 19 retirados.
Fuente de la noticia ABC

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *