Crisis de los lazos: ERC pide a Torra que cumpla y los retire

El conflicto de los lazos amarillos amenaza con traer cola en Cataluña. Ada Colau ante la advertencia de la Junta Electoral Central (JEC) tomó nota y retiró la pancarta que presidía el Ayuntamiento de Barcelona. El presidente catalán hizo caso omiso a los requerimientos y decidió presentar alegaciones a la decisión de la JEC. Ayer, el órgano de arbitraje electoral dio a Quim Torra un plazo extra de 24 horas para que retire los lazos. De lo contrario, la Junta Electoral avisa: podrá incurrir en responsabilidades administrativas y penales. En su recurso, Torra había planteado argumentos peregrinos apelando a que las fotos presentadas por el denunciante –Ciudadanos– no tenían fecha y a que los lazos amarillos y las esteladas son un elemento transversal de la ciudadanía. No hace falta poner fecha a las fotos de la denuncia de Cs. Si se acude a una delegación de la Generalitat para realizar cualquier gestión se puede comprobar la existencia de lazos amarillos, esteladas y también fotos de los políticos presos o fugados, ahora muchos de ellos candidatos.

En el seno del Govern, muchas voces ven con extrañeza la insistencia de Torra de negarse a acatar los dictámenes de la Junta porque «entramos en un período electoral donde los símbolos tienen una intención. Somos gobierno y nuestras reivindicaciones son legítimas, pero es lógico que así se pronuncie la Junta y nos obligue a retirarlos», apuntan fuentes del gobierno catalán. «Llegar al martirologio desobedeciendo no tiene sentido, no se puede poner en peligro a las personas y, menos, a las instituciones y a los miembros del gobierno», afirman fuentes republicanas que prefieren el anonimato: «El conflicto está ahí, todo el mundo lo ve, pero mientras se encuentran soluciones políticas hay que gobernar».

ERC no está dispuesta a que miembros del Gobierno sean sancionados por desobediencia y «sobre todo, que se entre en un proceso penal que puede llevar a la inhabilitación. No estaremos defendiendo menos a los presos políticos si retiramos los lazos y las esteladas. Son símbolos que representan nuestra lucha, retirarlos no significa una rendición, sino acatar resoluciones sin poner en peligro la estabilidad del Govern», dicen miembros del partido de Oriol Junqueras. Estas mismas fuentes mantienen discreción sobre cual va a ser la actitud de los miembros de ERC en el Govern refugiándose en «buscaremos la fórmula adecuada», pero, por lo que parece, ésta no será la misma que defiende Torra que es hacer caso omiso de la Junta Electoral. Los republicanos están por acatar la resolución, «no hacerlo es un sinsentido».

No son los únicos que piensan así. Destacados miembros de Junts per Catalunya tampoco ven con buenos ojos la «obstinación» del presidente Torra. «No nos lleva a ninguna parte», apuntan, al tiempo que recuerdan el caso de Montse Venturòs, alcaldesa de la CUP en Berga, que fue inhabilitada seis meses por mantener la estelada en el Ayuntamiento. El presidente catalán desde la denuncia de Cs ante la Junta Electoral ha amagado con no obedecer sus instrucciones, pero lejos de hacerlo ha presentado alegaciones para mantener el pulso sin traspasar la legalidad. En Junts per Catalunya la preocupación reside en que la Junta Electoral puede hacer actuar a los Mossos, bajo mandato de Miquel Buch, conseller de Interior, cuestión que los pondría de nuevo en el ojo del huracán y «volvería a erosionar la credibilidad del Govern y de Junts per Catalunya. Por un lado, el presidente desobedece la orden y, por otro, esta orden es ejecutada por los Mossos». No puede dejarse de lado que tras la manifestación de Madrid, las hostilidades se han desatado y la prioridad para los dos partidos independentistas son las elecciones. Torra tiene que hacer una remodelación del Govern para sustituir al menos a dos consellers: Elsa Artadi, que se presenta por Barcelona en las municipales, y Laura Borràs, que se presenta como número uno en las generales por Barcelona. De momento, las diferentes quinielas que se han barajado han quedado en agua de borrajas. Los socios de Torra, de ERC, no conocen todavía el alcance de la crisis. Solo tienen claro que solo afectará a los miembros de Junts per Catalunya y se mantendrá el actual equilibrio de fuerzas. De momento, el cambio de gobierno sigue en el aire.

Fuente de la noticia La Razón

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