Continuidad de la izquierda o giro a la andaluza: pulso hasta el final en la Comunidad Valenciana

Ni campaña en clave autonómica ni visibilización de las reivindicaciones territoriales más allá de efímeras menciones en mítines o debates. El adelanto electoral en la Comunidad Valenciana, una decisión sin precedentes, sólo se medirá por una cuestión: si la estrategia de Ximo Puig, que hizo valer su prerrogativa como presidente de la Generalitat, le permitirá mantenerse en el poder cuatro años más o dará paso a un pacto a la andaluza de la derecha. La contienda de los grandes partidos por las generales ha eclipsado, como era de esperar, el llamado «problema valenciano». Lo cual no ha impedido la amplia presencia de líderes nacionales en un territorio importante para sus intereses en cuanto a número de apoyos. La exhibición de músculo en actos multitudinarios parece que ha pasado a un segundo plano -aunque las imágenes de disputa por el cierre de campaña más numeroso se han dado- en favor de los mensajes de movilización del electorado. Precisamente en este sentido es en el que surgen importantes cuestiones: ¿Servirán las llamadas al voto útil del PP?, ¿se cumplirá la confianza del PSPV en una abundante participación?, ¿se traducirá la entrega pública de simpatizantes de partidos como Vox en una ofrenda en las urnas?. Si en algo coinciden políticos y analistas es en dos cuestiones. De un lado, en lo abierto que se mantiene el escenario. De otro, en que hasta el último segundo cuenta por la gran bolsa de indecisos que se decanta en el tiempo de descuento. En la Comunidad Valenciana, los socialistas, que celebraron este viernes el mitin más multitudinario de la campaña autonómica, llevan la delantera en las encuestas, un hecho que preocupa por si la confianza en el triunfo desmoviliza a sus electores. Ximo Puig aspira a una victoria histórica que además le distancie con holgura de un Compromís capitaneado por Mónica Oltra. Pero el adelanto electoral no ha dejado de ser un movimiento arriesgado si la suma con sus socios de Compromís y Podemos no resulta. Otra incógnita es justamente qué ocurrirá con los morados -que presentan de candidato a Rubén Martínez Dalmau- a los que los sondeos auguran una considerable caída. En la derecha la situación no tiene menos interrogantes. La fragmentación del voto mantiene en vilo al PPCV de Isabel Bonig, el cual todo apunta a que se mantendrá como primera fuerza del bloque de derecha
s pero con una significativa fuga de apoyos a otras formaciones como Vox. El partido de Santiago Abascal irrumpirá con potencia en las Cortes -donde han situado de número uno a José María Llanos- según los pronósticos, los mismos que vaticinan un estancamiento de Ciudadanos. Los populares tratan de replicar el pacto a la andaluza frente al acuerdo de izquierdas que podría permitir seguir a los «botánicos» en la Generalitat. Dos posibilidades que parecen las más reales en este momento aunque hay quien nunca ha descartado la unión entre PSPV y Ciudadanos -pese a que su cabeza de cartel, Toni Cantó, lo haya negado hasta la saciedad-. 3,6 millones decidirán
Será a partir de la medianoche del lunes cuando pueda comenzar a descifrarse el futuro político de los próximos años en la Comunidad Valenciana, que decidirán el total de 3.657.109 personas que componen el censo electoral (de las cuales 164.789 participarán por primera vez en los comicios). Todas ellos elegirán a 99 diputados de Las Cortes en las décimas elecciones autonómicas de la democracia, y a 32 diputados del Congreso y 12 senadores en las decimocuartas elecciones generales desde la Transición. Un total de 2.223 colegios electorales abrirán sus puertas este domingo en los 542 municipios de la Comunidad, en los que se instarán 6.044 mesas electorales, cada una de las cuales tendrá tres urnas: una para las papeletas blancas del Congreso, otra para las color sepia del Senado y otra para las rosa de Las Cortes. El voto por correo para estos comicios, que caen en puente en muchos municipios por la festividad de San Vicente Ferrer el lunes, se ha incrementado de media un 235 % respecto a los comicios autonómicos de 2015, con un total de 189.655 peticiones, que triplican las cifras de hace cuatro años.
Fuente de la noticia ABC

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