Casemiro, el timonel brilla y no hace ruido

En este fútbol moderno donde lo que ha brillado durante lustros son los grandes fichajes, Casemiro es la excepción que confirma la regla. El brasileño fue elegido por Zidane hace cuatro años para hacer la labor de zapa, rodeado de estrellas, que todo equipo de alto nivel necesita para frenar al rival y robar balones que permitan el contragolpe. Lo mejor de Casemiro es que no solo realiza esa misión, imprescindible en una estrategia defensiva, sino que cuando puede saca su potente disparo y su remate de cabeza para aportar al equipo otras capacidades de gol. Benzema y su taconazo: «Yo veo el fútbol así, me salen estas cosas, es mi fútbol; cada partido es una final y así los jugamos» Es su entrenador quien le ha exigido que vaya arriba y resuelva jugadas con su olfato goleador. Zizou le pide que arriesgue y suba al ataque cuando las cosas se complican. Anoche, la buena defensa del Espanyol fue superada por fin cuando el Real Madrid comenzó a realizar genialidades para marcar la diferencia. Y llego la jugada de la noche. Taconazo monumental de Benzema, «túnel» incluido, y golazo de Casemiro. Era la cuarta diana en Liga del suramericano, la quinta de la temporada. La ventaja tranquilizó al conjunto de Zinedine, que tuvo que sacar su arsenal de recursos para abrir la muralla de Diego López. Lejano al relumbrón de los futbolistas que han costado mucho dinero, silencioso en su comportamiento, ajeno a las redes sociales, enemigo de las declaraciones altisonantes, Casemiro es el primer futbolista de Zidane. Es el hombre que más juega con el francés. Lleva 39 partidos a lo largo de esta campaña. Es intocable para el jefe. El brasileño faltó frente al Mallorca por acumulación de amonestaciones y el líder lo acusó. Como en la final de Cardiff, cuando Casemiro disparó desde lejos ante Buffon y anotó el gol que rompió el encuentro, anoche consiguió el tanto que cambió la situación. No es jugador de goles con los partidos solucionados. Cuando «Case» sube es porque es necesario el gol salvador. Esa palabra, salvador, casa muy bien con el medio centro, que el año pasado renovó hasta 2023. El Real Madrid aseguró la continuidad del hombre que aporta el equilibrio que requiere un conjunto pensado para hacer fútbol ofensivo. Las cámaras no le persiguen al salir de Valdebebas o en los aeropuertos. Los fotógrafos nunca se lo encuentran de noche. Pero, calladito, Casemiro tiene un valor de mercado de 85 millones de euros. El club pagó 15 al Oporto para recuperarle hace cinco años. A los ocho meses se ganó la titularidad. Nadie le discute su primacía táctica. Es el primer muro de contención del éxito del sistema defensivo madridista, que es el equipo menos goleado de esta Liga del coronavirus. Si además aporta goles, su importancia se multiplica. El Real Madrid alcanzó el liderato en solitario gracias a este brasileño que vino al Castilla hace siete años sin hacer ruido y hoy es un baluarte del líder, sin hacer ruido. Solo hace ruido en el césped. El líder suma cinco triunfos consecutivos y el brasileño es uno de los culpables de esa eficacia, con once goles a favor y dos en contra.
Fuente de la noticia ABC

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