Carmena cubre los números rojos de la EMT con la venta de suelo para vivienda social

La gestión de la venta de los terrenos sobre los que se asentaban hasta 2006 las Cocheras de Buenavista de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) ha sido una ruina para la ciudad, tanto en términos económicos como sociales. La EMT, presidida por Inés Sabanés, ha sido la única que ha sacado provecho de la enajenación del suelo, pues los 16,3 millones por los que se vendieron los casi 38.000 metros cuadrados de superficie en Carabanchel Alto le han servido al organismo autónomo para cubrir el déficit de 12,7 millones de euros que hubiera tenido en 2018, tal y como reflejan sus cuentas anuales. Con la transacción, su balance cubre los números rojos y registra 2,5 millones de beneficio, única realidad que se ha contado desde la EMT a los madrileños. Por lo demás, la descapitalización de este bien representa para el Gobierno de Manuela Carmena la antítesis de lo que prometió a sus electores: el freno de la venta de patrimonio público –como se recogía entre las «medidas urgentes» para sus cien primeros días de gobierno– y el cumplimiento del «Pacto contra la especulación y por el derecho a la ciudad en Madrid», al que se adhirió el 21 de abril de 2015. Pero quien más sufrirá los efectos de este mal negocio son los 29.000 madrileños que están en la lista de espera de la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo (EMVS) para obtener un piso protegido, ya que la subasta pública de puja al alza que se lanzó en enero de 2018 para las Cocheras de Buenavista perseguía el traspaso de este patrimonio a la EMVS para así construir casas de alquiler social, un fin que nunca llegó a ejecutarse pese a la urgente necesidad. El ex delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, ideó el plan original. Tenía dos fórmulas para hacerse con el suelo de la EMT: la transmisión directa de la superficie de la empresa de transportes a la EMVS o ejerciendo el derecho de tanteo y retracto que tienen todas las administraciones públicas tras sacarlo a subasta. Esta segunda opción era la más garantista, la que evitaría las críticas referentes a la elusión de las reglas y normas de mercado, y fue lo que aconsejó a la EMT, ya que también suponía un movimiento neutro de efecto en las cuentas de la compañía pública y que, supuestamente, tampoco repercutía en la regla de gasto. Propósito frustrado El propósito de Sánchez Mato se frustró a finales de 2017 tras la intervención –el 7 de noviembre de aquel año– de las cuentas del Ayuntamiento por parte del Ministerio de Hacienda por el incumplimiento reiterado de la regla de gasto en el Plan Económico Financiero (PEF). Para que se levantara el castigo, Carmena pactó con el entonces ministro de esta cartera, Cristóbal Montoro (PP), un PEF que se negó a rubricar Izquierda Unida el 17 de diciembre de 2017 y, por ende, Sánchez Mato, desencadenando su destitución al día siguiente. El 19 de diciembre de 2017, la EMT hacía pública en el Boletín Oficial del Estado la venta las cocheras de Buenavista por 16,3 millones de euros, una operación que sólo contó con el apoyo de Ahora Madrid en el Consejo de Administración del organismo. PP, PSOE y Cs votaron en contra. Su valor catastral, denunciaban entonces, se fijaba en 48 millones de euros. Los terrenos ya habían salido dos veces a subasta pública en 2013 con Ana Botella (PP) por 33,3 millones de euros, quedando desiertas ambas convocatorias. Siete años antes, con Alberto Ruiz-Gallardón (PP) como alcalde, la promotora Gedeco, según publicaba El País, había ofrecido 75 millones para hacerse con la parcela, aunque no pudo comprarlo porque el Ayuntamiento no era el único titular del suelo. Rebaja del valor catastral
Según informó ayer la EMT, cuyo director gerente es Álvaro Fernández Heredia, el precio fijado para la puja del año pasado había sido establecido por la empresa independiente Tasaciones Hipotecarias Renta S.A.. Informan de que el 30 de julio de 2018 (medio año después de la subasta), el director de la Agencia Tributaria de Madrid revisó el valor catastral de los terrenos, al tratarse de un suelo sin gestión aprobada, y lo estableció en 6.295.680 euros. En enero, el terreno salió a subasta y sólo Promociones y Construcciones Pyc, Pryconsa, presentó su oferta, a quien se le adjudicó formalmente en julio del año pasado. «La parcela de Buenavista está valorada en el activo de EMTen 981.742 euros como suelo sin edificación, por tanto la enajenación ha supuesto un beneficio de 15 millones», explican desde la sociedad dependiente del Ayuntamiento. Añaden, además, que en el balance de la EMT se encuentra clasificada desde 2012 como «activo no corriente mantenido para la venta». En el Pleno del mes pasado, el equipo de Gobierno no logró sacar adelante el plan de urbanización para Pryconsa en las cocheras. PP y Cs se abstuvieron y el PSOE y los seis concejales que no repetirán con Carmena (Sánchez Mato, Mauricio Valiente, Yolanda Rodríguez, de IU; Rommy Arce (anticapitalistas), Montserrat Galcerán y Pablo Carmona (ex Ganemos) votaron en contra. El resto de Ahora Madrid se quedó solo con la mano alzada apoyando el planeamiento, que volverá a llevarse a la Cámara madrileña, previsiblemente, este mes. Desde IU criticaron que se enajenara suelo público para hacer vivienda privada. Fernández Heredia presume estos días de su buena gestión de la empresa desde 2015. La EMT siempre ha sido deficitaria, pero desde 2013, año en que registró unas pérdidas de 21,5 millones, se comenzaron a tomar medidas para corregir la situación. En 2014 se fusionaron la EMT y Madrid Movilidad y se cambió el cómputo de la tarifa de equilibrio, que es el ingreso que transfiere el Consorcio Regional de Transportes al Ayuntamiento de Madrid. Hasta 2013 se calculaba en función de los pasajeros. A partir de entonces, se calcula en función de los kilómetros recorridos (cuantas más líneas, más ingresos). Además a partir de julio de 2014, la compañía empieza a gestionar la publicidad de las marquesinas, su gran fuente de ingresos (en 2018 sumó 17,6 millones en este apartado). El organismo también redujo los costes de la actividad del transporte, sin bajar el gasto en personal, lo que repercutió en una mejora de la cobertura tarifaria. Los gastos de los trabajadores se han incrementado con Ahora Madrid en 54,3 millones de euros desde 2015. La gestión de los aparcamientos (5,3 millones) junto a la publicidad son los que desahogan sus cuentas. Bicimad, con 860 millones de pérdidas, también lastra su balance.
Fuente de la noticia ABC

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