Carlos Pumares sobre Sitges: “Los turcos nos espían”

El Festival de Sitges continúa y en esta jornada empezamos con “After midnight”, de Jeremy Gardner y Christian Stella, una película discreta fácil de ver porque utiliza todos los tópicos del cine de terror. Una historia algo rocambolesca en la forma de narrar y en la que no faltan la violencia y monstruos. Además, la cinta se deja apreciar de manera subliminal como una comedia romántica.

El siguiente filme es “The antenna (Bina)”, de Orçun Behram, que, al igual que la anterior, recurre a todos los tópicos del género de terror y hay que reconocer que es entretenida. La historia transcurre en Turquía y en la ficción, el gobierno pone en marcha un nuevo sistema de espionaje para tener controlados a todos los habitantes del país. Se centra todo el argumento en un edificio chapucero y el conserje de la finca se enfrenta a la malvada entidad que se va encontrando entre los inquilinos. Todo esto, arranca de la antena que se ha colocado para ver la televisión. Una película que consigue captar la atención y que no deben perderse si se estrena.

Por su parte, otra de las cintas de esta jornada es “Corporate animals”, dirigida por Patrick Brice y que cuenta con Demi Moore en el papel protagonista. La historia trata sobre la jefa de una empresa de cosméticos, Lucy Vanderton (Moore), bastante egocéntrica, que decide emprender una excursión con su oficina (team-building) y quedan encerrados en una cueva. Entonces, se desatan las tensiones y tienen que alimentarse practicando el canibalismo que empieza con uno de los trabajadores que ha muerto accidentalmente. Tiene toques de comedia negra. Una película recomendable.

Katlin Gebbe presenta “Pelican blood (Pelicanblut)” y, aunque en el título lo parezca, hay que destacar que a lo largo de la cinta no hay ningún pelícano. La historia se centra en dos hijas adoptivas y la más pequeña es malvada por una enfermedad, cosa que hace absurdo hacer una película sobre una cuestión de salud y que se visione dentro de un festival de terror. Por cierto, final excesivamente feliz.

Por último, una extraña película de enredos: “Come to daddy”, de Ant Timpson. Narra la historia de un hijo que busca a su padre y, al encontrar a varios hombres, dicha búsqueda le conduce a una escalada tremenda de violencia. Una historia que, gracias a una buena fotografía, produce un ambiente interesante.

Fuente de la noticia La Razón

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