Ayuso y Garrido miden fuerzas en Pozuelo a 400 metros de distancia

Con apenas recorrer 400 metros de distancia, poco más que cruzar una calle y caminar cinco minutos, cualquier vecino de Pozuelo pudo asistir ayer a un acto electoral de la candidata popular a la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o a uno del ex presidente regional Ángel Garrido, primero que protagonizaba en su nuevo partido, Ciudadanos. El bastión conservador de Pozuelo –que alcanzó un 45,7 por ciento de sufragios al PP en las últimas municipales y un 48,1 por ciento en las autonómicas de 2015– fue el territorio de esta pugna por el voto entre ambos partidos. La tensión de los últimos días continuaba en el aire. De hecho, Díaz Ayuso hizo todo lo posible por esquivar las preguntas de la prensa sobre el «garridazo». Pero fue un esfuerzo inútil: el morbo de contar con dos de los protagonistas de la semana política a apenas 400 metros era demasiado grande. «Es casualidad que estemos tan cerca, cosas de la vida –dijo la candidata–. No le he visto y no tengo mucho interés ahora mismo, pero luego le tendremos como un diputado más en la Asamblea». Manifestó de nuevo su «sorpresa» porque «una persona que ha sido del PP durante décadas, al día siguiente se convierta a otro partido y haga oposición a lo que tú mismo has hecho». Dicho esto, zanjó la cuestión: «No pienso detenerme ni un solo minuto en este asunto». Pareja de hecho
Pero si el romance entre el PP y Garrido parece haber terminado, y de forma abrupta, otro está dando sus primeros pasos: Ignacio Aguado, cabeza de lista de Ciudadanos, utilizaba el símil romántico para referirse a esta nueva alianza política entre él y Ángel Garrido: «Como un matrimonio, que va a ser fructífero». «Pareja de hecho», matizaba Garrido. El fichaje «estrella» de la lista de Ciudadanos para la Asamblea de Madrid fue muy arropado en su primer acto electoral con la formación naranja: Aguado se deshizo en elogios hacia él. Le definió como «el interlocutor más fiable» en los tiempos de negociación con el PP, el «unico hilo de conexión» entre ambas formaciones políticas durante los momentos más tensos de la legislatura; y un ejemplo de «gente comprometida y con las manos libres». Y por eso, dijo, «me gustaría tenerle lo más pegadito posible a mí». Garrido devolvió los elogios –«eres la persona más preparada para ser presidente de Madrid»– y dio explicaciones de su decisión de cambiar de partido: «Ante algunas situaciones de la vida, se pueden tomar dos actitudes, la cómoda y la correcta. Yo he tomado la correcta, y te aseguro que no es la cómoda». «¡Traidor!»
Como prueba de ello, se escuchó en ese momento una voz de mujer que al pasar tras el atril donde se encontraba el político –separado de la calle por un seto–, gritó: «¡Traidor!». El respingo general lo salvó el propio Garrido con las tablas que dan los años de práctica: «Entendéis por qué va a perder muchos votos el PP». En el capítulo de propuestas, la de Aguado fue «trabajo y honradez», y olvidar las fórmulas antiguas –como hablar de la clase obrera; según él, hay «clase trabajadora y media»–. La de Ayuso, un cambio en el decreto de espectáculos públicos que se aprobará el martes y regulará que se pueda bailar en los bares, comida en locales de copas o los parques de bolas infantiles.
Fuente de la noticia ABC

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