Assange: ¿Víctima o verdugo?, una historia de luces y sombras

La historia Julian Assange bien podría protagonizar una superproducción de Hollywood. En verano de 2010, cuando ya había alcanzado la fama en todo el mundo al publicar cientos de miles de documentos secretos, el fundador de WikiLeaks viajó a Estocolmo para dar una serie de conferencias. Fue invitado por varias organizaciones, entre ellas, el colectivo cristiano del Partido Socialdemócrata sueco, cuya portavoz era Anna Ardin, una joven que actuó como su jefa de prensa y lo acogió en su casa. El periodista dio una charla el 14 de agosto y allí conoció a Sofia Welin, acreditada como fotógrafa. Dos días después, viajaron en tren a la casa de ésta última en Enköping y allí pasaron la noche juntos.

Nadie sabe lo qué pasó exactamente entre ellos. Pero las dos jóvenes, que se habían conocido días antes, decidieron acudir a una comisaría del centro de Estocolmo el día 20 para presentar una denuncia por violación y acoso sexual.

La fiscalía abrió entonces una investigación preliminar por varios delitos sexuales. Aunque, desde el principio, varios detalles de la denuncia plantearon interrogantes. Sobre todo los relacionados con Ardin, que tras ser acosada supuestamente por el hacker, lo dejó vivir con ella una semana más y escribió en su cuenta de Twitter que iban a ir juntos a una fiesta al día siguiente y que era “asombroso” estar con la “gente más cool del mundo”. Borró los mensajes tras presentar la denuncia, pero quedaron guardados en Google.

Varios medios suecos insinuaron que Ardin pudo actuar por despecho. Por si fuera poco, se dijo que mantuvo durante años vínculos con grupos anticastristas, lo que hizo surgir especulaciones sobre supuestos contactos con la CIA.

Por lo tanto, cuando Assange pidió asilo en la embajada ecuatoriana, era considerado una especie de héroe. Durante los primeros años recibió todo tipo de visitas. La actriz Pamela Anderson, la cantante Lady Gaga, el futbolista Éric Cantona y el político euroescéptico británico, Nigel Farage, entre otros.

Pero desde que Lenín Moreno se convirtió en presidente de Ecuador las cosas cambiaron. Estrictamente, visita de abogados. Se le cortó también acceso a Wifi para que no siguiera interfiriendo en asuntos de terceros países. Según los medios, la convivencia con el personal de la embajada se había convertido ya en insoportable por sus cambios de humor e incluso su falta de higiene.

WikiLeaks denunció precisamente este miércoles que las imágenes captadas por las cámaras de seguridad acabaron en manos de un grupo de presuntos chantajistas. Les pidieron hasta 3 millones de libras (3,5 millones euros) a cambio de no sacar los vídeos a la luz, asegurando incluso que algunos de ellos tenían contenido sexual. Según WikiLeaks, los estafadores han sido detenidos en Madrid.

En septiembre del año pasado, The Guardian sacó a la luz un supuesto plan secreto de los diplomáticos rusos para tratar de evacuar al activista el día de Nochebuena de 2017 en un coche diplomático para trasladarlo a otro país. Se estudió la propia Rusia o Ecuador. Sin embargo, la operación de rescate fue abortada finalmente apenas unos días antes de la fecha señalada por ser “demasiado peligrosa”.

Nacido en Townsville (Australia) el 3 de julio de 1971, su figura, de tez pálida y característico pelo blanco, es un misterio incluso para sus colaboradores, que le describen como carismático e inteligente pero imprevisible. En su juventud, fue procesado en ese país por delitos informáticos al acceder, con su grupo International Subversives, a sistemas protegidos de organismos oficiales, pero salió airoso con una mera multa al valorar el juez que sus actividades respondían a la curiosidad y no a fines delictivos. Aún adolescente, se casó con una chica con la que en 1989 tuvo un hijo, Daniel Assange, ahora diseñador de software, cuya custodia acabaron compartiendo después de separarse.

Fuente de la noticia La Razón

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