Así funciona una de las empresas de big data que están cambiando el fútbol

A un lado de las cada vez más sofisticadas estructuras que se articulan en los clubes, proliferan las empresas que nacen con el propósito de ocupar un vacío en el mercado que cada vez lo es menos. Son factorías del dato que hasta hace dos días eran vistas por los más escépticos como filiales de un Sillicon Valley sin sitio en el fútbol. Es el caso de Driblab, cuyo fundador, Salvador Carmona, expone las ventajas que reporta a quienes deciden dar el salto al futuro. De entrada, las sintetiza con una palabra: ahorro. «Un club recibe muchas ofertas de agentes o intermediarios, los datos sirven para comprobar que igual ese jugador no tiene tanto desborde como se dice. Te ahorras dinero en viajar, nosotros marcamos directamente qué futbolistas les pueden interesar si, por ejemplo, viajan a ver partidos a Suiza. Van con las cartas marcadas, no tienen que pararse a ver quién de los 22 les encaja. Y, sobre todo, te expande mucho el mercado. Sin este tipo de metodología sería muy complicado acceder a mercados exóticos. Cuando no, te sirve para corroborar otro tipo de cosas y evitar caer en prejuicios», prosigue. En su base de datos se agolpan 130.000 jugadores repartidos por todo el globo, de Sudamérica a Europa del Este, con ligas troncales como la Premier de por medio. «Los clubes tienen una capacidad de ver jugadores limitada por su número de scouts. Nosotros identificamos con barridos según los parámetros que ellos buscan. Por ejemplo, nos pueden decir que quieren un central que mida 1,86, que sea bueno por arriba, con buen juego de pies y que juegue en ciertas ligas. Ponemos a su alcance jugadores que normalmente no podrían ver, o de los que quieren corroborar con estadísticas lo que ellos piensan. Sin un tratamiento de datos muy detallado sería muy difícil acceder a estos jugadores, salvo que tuvieran la suerte de encontrárselo», analiza Carmona. Lo condensa en una frase que sirve como eslogan: «Convertimos un approach (acercamiento) más reactivo en uno más proactivo: en vez de solo ver los jugadores que ellos van a ver, que puedan ver otros que querrían encontrar». Metido como está en el ajo, explica que el uso del big data en la élite no está tan asumido como se podría pensar. La criba se hace a partir de quienes no creen en los números y de los que sí lo hacen, pero no tienen recursos para aprovecharlos. Los parámetros estadísticos son, según apunta Carmona, un producto más caro que el vídeo. En España, donde cifra en torno a un 25 el porcentaje de equipos que ya trabajan con sistemas como el de Driblab y pese a que considera que aún está lejos de la adaptación que hay en ligas anglosajonas como la Premier o la MLS, cree que las cosas se están haciendo bien.
Fuente de la noticia ABC

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