Álex Dujshebaev: «Son los compañeros los que te hacen mejor jugador»

Siempre activo, solidario y entregado, Álex Dujshebaev (Santander, 1992) bien destruye ataques rivales como avanzado en la zaga, bien crea goles con marca y zurda registradas, con goles a más de 130 kilómetros por hora. Atípico por estatura, algo más baja que sus homólogos (1’87), es ejecutor y cerebro, lateral y central; máximo anotador español con 29 goles y mejor asistente (25). Pieza clave en el puzle de Jordi Ribera que hoy juega la semifinal del Europeo contra Eslovenia (TDP, 20.30 horas). Orgulloso de su apellido ha sabido crear una nueva versión con sello propio. ¿Cómo está la rodilla después del susto ante Croacia? Bien, me hicieron pruebas y es una contusión fuerte. No vemos problema en continuar. Se van acumulando los días, son siete partidos. Ayuda a superar el cansancio que estemos en una buena dinámica. Jugarnos el primer o segundo puesto. Las sensaciones de todo el campeonato son muy buenas. Ojalá podamos seguir así. ¿A pesar del buen torneo, puede haber malos momentos en el vestuario tras tantos días con tanta exigencia? Cuando las cosas van bien siempre es más fácil reírte. Pero un equipo demuestra que es bueno de verdad en los momentos malos, y ahí nosotros cogemos al compañero para ayudarlo. En esto somos los mejores. Una selección que siempre transmite el buen rollo y el compañerismo, pero es que es así: cuando las cosas van mal, en lugar de separarnos nos unimos más. Es una de las grandezas de este grupo. ¿Las eliminaciones tempranas de Francia o Dinamarca dan más valor a lo que están haciendo? Desde luego. Los Europeos son competiciones muy duras. Tienes un partido malo o dos y te quedas sin opciones. Tienes que ser muy regular y a un nivel muy alto cada día. No vale jugar un día mal y otro bien. Es complicado hacer un torneo tan completo. La selección lleva varios años instalada en las últimas rondas. ¿Están acostumbrando mal a la gente? No es nada sencillo. Está siendo una época muy buena en la que hemos conseguido estar siempre entre los grandes, pero mantenerse es lo más complicado. Solo lo han logrado países como Francia o Dinamarca, que ni siquiera han podido hacerlo ahora. Da más mérito a lo que hacemos. Siempre ha habido miedo al cambio generacional, pero parece que la transición es suave y sin brecha. Va a ser un momento muy complicado, porque esta generación lo ha dado todo por el balonmano español. Si no es la mejor de la historia, será recordada como una de las más brillantes: siempre luchando, transmitiendo esa lucha sin importar el rival. Cuando se retiren, será difícil mantener estos resultados de todos estos años, pero la mentalidad entre los jóvenes está siendo la misma: ese espíritu de grupo y lucha por cada triunfo. ¿Prefiere que dejen más paso a los jóvenes o que duren más? Por mí ojalá que no se retiraran nunca. Los más jóvenes estaremos siempre muy agradecidos por todo lo que hacen por nosotros cuando entramos a la selección, y por lo que han hecho por el balonmano español, por demostrarnos que hay que luchar siempre. ¿En qué ve que ha crecido desde el último Europeo? Bueno, estoy muy contento a nivel personal, intento ayudar todo lo que puedo cuando estoy en la pista. El tiempo te hace asimilar mejor lo que te dice el entrenador y entenderte mejor con los compañeros. En realidad, son ellos los que te hacen mejor; que confíen en mí siempre ayuda. ¿Qué le aporta Jordi Ribera? Nos ha dado mucha consistencia en el juego. Está haciendo un buen trabajo y se ha visto reflejado con los éxitos. No era fácil mantener el nivel y lo ha conseguido. El grupo está con él. ¿Los rivales se esfuerzan más cuando se enfrentan a España? Saben desde hace años se nos considera favorita, en parte por esa regularidad de que siempre estamos allí. El respeto lo tenemos, pero hay que demostrarlo. Llevamos años cargando con esa vitola, pero no nos perjudica, siempre hemos estado a la altura. Después de años recibiendo consejos, ¿ahora es usted quien los da? (Risas) ¿Yo? Quizá un poco a mi hermano, pero a mi padre pocos. Es él quien nos anima y motiva siempre. Y yo agradezco que te ofrezcan el lado bueno de las cosas. Supongo que ya no hay presión de jugar bajo su supervisión. Por suerte o por desgracia lo tengo en el banquillo [del Kielce polaco] todos los partidos. Que ahora esté en la grada lo veo hasta lejos (risas). Se centran en hoy, pero ¿al cerebro se le escapa pensar en Tokio 2020? No es una obsesión pero es el objetivo sin duda. Sabemos que la única opción de clasificarnos directamente es ganar. Es por lo que jugamos. Si este oro ya vale mucho, el pase es importantísimo. Para nuestros cálculos vamos día a día; y el primer paso son las semifinales con Eslovenia. Eslovenia, de ingrato recuerdo olímpico
Después de otro cambio de pista y de país, España encara los dos últimos encuentros del Europeo. Hoy, en un campo de fútbol reconvertido en pabellón de balonmano, Eslovenia. «Ofrecen buenas respuestas, combinan perfectamente con el pivote y sus centrales son grandes jugadores, habilidosos, rápidos y explosivos», define el seleccionador Jordi Ribera a este conjunto, de ingrato recuerdo para los intereses olímpicos españoles. Una de las tres derrotas sufridas en quince choques llegó en el preolímpico para Río 2016, por la que España se ausentó de unos Juegos por primera vez desde 1976. Sin embargo, esta es otra España, en constante rotación, cargada de energía por aquel resbalón, y que luce una gran capacidad para adaptarse y encontrar recursos para afrontar cada exigencia y cada rival.
Fuente de la noticia ABC

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