Alba Teresa Cediel: “Si no hay sacerdotes, nosotras bautizamos y escuchamos en confesión sin dar la absolución”

El Sínodo sobre la Amazonía se preveía polémico y ya en la apertura de las sesiones de trabajo se han tratado temas que, en un principio, no estaban pautadas como tangenciales. La religiosa Alba Teresa Cediel Castillo, de las Misioneras Madre Laura, presentes en esta región, ha sido la que ha prendido la mecha de un asunto que levanta ampollas en el sector más conservador de la Iglesia. En su intervención, ha asegurado que en algunas zonas y ante la escasez de sacerdotes, las monjas realizan algunas de las funciones reservadas al presbiterado. “Acompañamos a los indígenas en los diferentes eventos, cuando el sacerdote no puede hacer presencia y se necesita que haya un bautismo, nosotras bautizamos; si alguien se quiere casar, nosotras hacemos presencia y somos testigos de ese amor, y muchas veces nos ha tocado escuchar en confesión, no hemos dado la absolución pero en el fondo de nuestro corazón hemos dicho: ‘Con la humildad de que este hombre o mujer se acerque a nosotras, por situaciones de enfermedad o ya próximos a la muerte’, nosotras creemos que Dios Padre también actúa ahí”. Así lo ha asegurado este lunes durante la rueda de prensa posterior a la primera reunión general del Sínodo de la Amazonía.

La religiosa ha apostado a que el papel de la mujer en la Iglesia será mucho mayor pero “como dicen en italiano: Piano, piano, piano. Poco a poco vamos caminando hacia la Iglesia que nos reconozca. La presencia de la mujer en la selva de la Amazonía es muy grande y hay muy pocos sacerdotes y tienen que ir de un sitio a otro, sin embargo, nosotras hacemos una presencia constante”, ha comentado. “¿Que la participación de la mujer tiene que ser mucho más grande en la vida eclesial? Yo creo que sí, pero poco a poco. Vamos a llegar allá, pero no podemos presionar ni pelear sino dialogar”, ha zanjado.

Antes, el Papa, en su intervención de apertura, habló de la necesidad de reconocer la labor de la smujeres en la Amazonía, con la “creación de un ministerio” propio. Y también de la posibilidad de ordenar hombres casados en esta región ante la escasez de sacerdotes y vocaciones.

Fuente de la noticia La Razón

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