A dos metros de Dios

Dice el último Nobel de Física Michel Mayor que no cree que haya sitio para Dios en el Universo. Es verdad que tal vez exista mucho ruido y demasiada materia en todas sus formas. Sin embargo, en pleno Paseo de la Castellana de Madrid, en la planta 33 de Torre Espacio, tilila una enigmática luz verde que desdice las palabras del Nobel. «Esa luz indica la presencia de Jesús, que se encuentra en el Sagrario. Parpadea permanentemente, excepto Viernes y Sábado Santos», explica Manuel Sánchez Velasco, capellán de la capilla católica instalada en esta torre. Estamos en uno de los cuatro grandes rascacielos de la capital, un edificio de forma ojival, vanguardista y con la tecnología más avanzada. El destello es más visible antes del amanecer. El edifico se compone de 57 plantas sobre el nivel del suelo y alcanza los 236 metros de altura. Una gran bandera de España ondea en la azotea. El capellán cita a LA RAZÓN a las 8:30 de la mañana. Es la hora de la Santa Misa, que se celebra de lunes a viernes. Él acostumbra a llegar un rato antes por si algún feligrés necesitase confesión. Arranca la jornada en los despachos y en los restaurantes de la torre se empieza a preparar la más alta cocina. La misa se celebra ante un pequeño grupo de hombres y mujeres que asisten a la liturgia casi todas las mañanas antes de iniciar su jornada o interrumpiéndola. A 135 metros sobre el nivel del suelo, es la capilla más alta del país. Sus bancos están forrados en cuero y las paredes de madera. Destaca un soberbio crucifijo tallado con gran realismo. En el altar, la Virgen de la Inmaculada, patrona de España, porta una discreta bandera. La altura confiere a este acogedor recinto un aura aún más celestial. Podríamos decir que es la iglesia más cercana a Dios. Los impulsores de Torre Espacio, el grupo Villar Mir, decidieron reservar un lugar para la solemnidad, un refugio espiritual para los trabajadores que desean rezar sus oraciones. «Nace por la iniciativa de unos directivos, cristianos comprometidos, de empresas que funcionan en la misma torre y que elevaron la iniciativa al consejo episcopal de nuestra Archidiócesis de Madrid, recibiendo el beneplácito del entonces cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, quien autorizó el culto en este lugar con reserva de la Santa Eucaristía», detalla el capellán. La misa comenzó a celebrarse aquí en noviembre del año 2009, tres veces por semana. «Casi inmediatamente –recuerda–, y vista la gran acogida que tuvo, comenzó a oficiarse todos los días. Mis superiores me pidieron encargarme de este apostolado, cosa que vengo haciendo a lo largo de estos diez años. El gran desafío es el de la perseverancia. Venimos dando testimonio en la fe a lo largo de todo este tiempo. Han pasado por aquí muchas personas que ya han cambiado de trabajo, se han jubilado o han pasado a mejor vida. Pero aquí seguimos, celebrando y acogiendo a los que vienen, de la Torre y fuera de ella, a tener este espacio de intimidad con aquel que sabemos que nos ama», subraya.

Fuente de la noticia La Razón

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